Chess - antoniomartel.com

Archivos de Categoría: Blog

La escasez te vuelve más tonto

Se hizo un estudio sobre los cultivadores de caña de azúcar. Cobran una vez al año cuando venden su cosecha anual, y los últimos meses antes de recoger la nueva cosecha y cobrar, se van quedando sin dinero. Sin embargo, muchos gastan en exceso cuando se ven con una cantidad de dinero grande justo tras cobrar.

Se midió la inteligencia y la capacidad de control justo antes de cobrar y después. La inteligencia y capacidad de control era un 10-15% menos justo antes de cobrar, cuando ya les queda poco dinero.

Están preocupados por no tener dinero, solo piensan en cómo ahorrar o pasar el apuro y toman decisiones rápidas, apuradas. Son menos inteligentes. En cambio, después de cobrar tienen la mente abierta, expansiva, estudian las posibilidades, analizan y piensan de forma estratégica.

Por eso, muchas personas cuando se ven sin dinero, pierden capacidad de control y piden créditos personales abusivos uno tras otro. No pueden pararse a pensar y salir de la rueda en la que se han metido. Nos pasa a todos cuando estamos apurados: luego nos arrepentimos de nuestras decisiones (sin embargo, actuamos de forma más inteligente cuando tenemos un colchón a nuestras espaldas y la seguridad de estar cubiertos).

Referencias:

Los 4 villanos en la toma de decisiones

Chip y Dan Heath en su libro Decisive, comentan los cuatro villanos que suele haber cuando tomamos decisiones. Estos son los principales errores:

1. Limitar incorrectamente las opciones que tenemos: puedo hacer esto Y también aquello? No limitarlo a opciones binarias: debo ir a la fiesta o no? (puedes ir un rato y si lo encuentras divertido te quedas todo el tiempo o puedes hacer otra cosa al volver de la fiesta). En el ejemplo de elegir un equipo de música, escoge el estéreo más económico y la diferencia con el más caro la compras en CDs para escuchar con el estereo (coste de oportunidad).

2. Sesgo de confirmación: buscamos información que apoye lo que ya opinamos y hacemos oídos sordos a más claras evidencias que no apoyan nuestra preferencia.

3. Pensamiento de corto plazo: qué haría mi sucesor si me sustituyera? Sí, si te despiden, tu sucesor cancelará sin pestañear ese proyecto que llevas un par de años decidiendo si conviene o no.

4. Tener demasiada fé en tus predicciones. Ten en cuenta que son solo eso, predicciones, estimaciones, augurios. No puedes estar seguro de ellas y apostar todo a la idea que tenías antes de saber seguro qué puede pasar.

Acciones a tomar:

– Amplia tus opciones. No te limites a lo evidente y busca más alternativas.

– Testea con la realidad tu predicción. Haz pequeñas pruebas para ver si es verdad lo que estás suponiendo y tienes base para apostar más fuerte.

– Toma distancia antes de decidir.

– Y por último, prepárate para estar equivocado.

Bugs vs. Features

Corrige los errores primero, resuelve la deuda técnica y esas incidencias que se repiten con frecuencia y que hacen que tengas que dejarlo todo porque el sistema está caído otra vez. Haz un ranking de los bugs que más dolor de cabeza te dan y atácalos por prioridad (comienza por las migrañas, continúa luego con las jaquecas, y termina por último con las cefaleas).

Los errores en producción te quitarán la concentración que tenías en lo que estabas haciendo y causarán múltiples incidencias. Harán además que los clientes se quejen y no estén satisfechos con tu producto. Es tiempo que bien podrías estar dedicando a desarrollar nuevas funcionalidades que mejoran el servicio a los usuarios.

Por otro lado, a nadie le gusta trabajar en productos que fallan a menudo o tratar con clientes enfadados. Los desarrolladores suelen preferir evolucionar sistemas robustos de los que están orgullosos y que tienen una tasa baja de tiempo entre fallos o de tiempo necesario para resolverlos o en responder (échale un vistazo a MTBF, MTTR, MTTA y MTTF y asegúrate de calcularlos y tenerlos bajo control).


Referencias:

Ley de Gall o por qué fallan las grandes iniciativas

La ley de Gall nos dice que: “Un sistema complejo que funciona se encuentra de manera invariable como el resultado de un sistema simple que funcionaba. La proposición inversa también parece correcta: Un sistema complejo diseñado desde cero no funciona y no se conseguirá hacerlo funcionar. Tienes que empezar de nuevo con un sistema simple que funcione”.

Por esto, los grandes proyectos que parte de cero con un gran presupuesto y que están años construyéndose, fallan estrepitosamente. No han validado sus suposiciones con los usuarios, no saben si son válidas o no, pero siguen construyendo sobre esas ideas hasta que después de miles de euros gastados, se abre al público y nadie lo usa o te dejan comentarios negativos.

Es mejor construir un sistema sencillo que te permita validar tu propuesta, dejar que lo prueben, y mejorar luego con lo aprendido. Seguir construyendo a partir de ahí con lo que te demanden ahora y no con el plan predeterminado que alguien pensó un par de años atrás.

Si con tu pequeño proyecto inicial no consigues despertar interés, cambia el enfoque y haz alguna otra prueba. Si aún así no consigues que prenda la llama, quizás sea mejor destinar el presupuesto a otro producto de tu porfolio (evita seguir profundizando aún más en los costos hundidos, y ten cuenta el coste de oportunidad de trabajar en otro proyecto que sí dé sus réditos).


Referencias:

El estrés y la toma de decisiones

Creo que era el libro Factfulness de Hans Rosling el que mencionaba un experimento en una zona de agricultores. Se les pasó tests de inteligencia cuando acababan de recoger sus cosechas y sus resultados eran altos cuando tenían dinero en sus manos y todo iba bien.

Casi un año después, justo antes de recoger las cosechas, y cuando ya habían agotado sus recursos, se les volvió a hacer el test. Su CI era significativamente más bajo. El estrés hacía que no pudieran pensar con claridad y tomaran decisiones equivocadas. Muchos recurrían a créditos de usura para intentar llegar al siguiente cobro, pero esos préstamos les mantenían irremediablemente enganchados a deudas eternas.

A todos nos pasa esto en reuniones en la que se nos comunica una urgencia y se nos apremia a tomar una decisión. Si además tenemos que negociar y expresar nuestras ideas en un idioma como el inglés, que no es nuestra lengua materna, aún podemos parecer un poco más tontos (de hecho, en ese momento o durante esos días, somos en realidad algo menos inteligentes).

Evita tomar decisiones en caliente. Discute luego con el equipo los pros y los contras. No te comprometas a soluciones drásticas por querer parecer enérgico, porque te dejarán enganchado a una deuda (quizás técnica) interminable.