Chess - antoniomartel.com

Archivos de Categoría: Blog 1

Tomar decisiones correctas

Cuando tenemos que tomar un decisión y, o no nos terminamos por decidir, o tomamos la decisión incorrecta, estos son probablemente los 4 villanos que pueden haber intervenido:

1. Limitamos incorrectamente las opciones que tenemos. Mejor pensar, ¿puedo hacer esto Y también aquello? No limitarlo a opciones binarias: ¿debo ir a la fiesta o no? (puedes ir 30 minutos o puedes hacer otra cosa en lugar de ir a la fiesta). Si tienes que decidirte entre un equipo de música u otro, escoge el estereo más barato y la diferencia la compras en CDs para escuchar con el estereo (coste de oportunidad).
2. Sesgo de confirmación: buscamos información que apoye lo que ya opinamos (y descartamos aquella que no apoya lo que ya hemos decidido de antemano).
3. Pensamiento de corto plazo: ¿qué haría mi sucesor si me sustituyera? ¿Cierro el proyecto que está drenando recursos de la empresa? No lo haces porque llevas mucho invertido en él, pero si te sustituyen, tu sustituto ni pestañearía en darle carpetazo.
4. Tener mucha fé en tus predicciones. Estimas que ganarás un 20%, seguro que sí, y apuestas hasta la camisa a tus cálculos. Pero un baño de realidad puede dejarte frio luego.

Referencias: Libro Decisive de Chip and Dan Heath.

Pensar que la educación lo es todo, un error habitual

Les comparto las notas que tomé de uno de los libros de Taleb sobre lo que él considera un error: pensar que la educación lo es todo.

  • La brújula de un barco parece que es la que dirige al barco, pero en realidad el barco tiene su rumbo y la brújula solo lo indica.
  • Que la educación genera riqueza parece ser otro epifenómeno. Corea o Taiwán tenían hace décadas mucha menos alfabetización que Argentina o Filipinas, pero el PIB de los primeros multiplica ahora al de los segundos. Por la misma época el África Subsahariana aumentó sus niveles de educación, pero su riqueza bajó.
  • La relación puede ser al revés. Genero riqueza -> los niños estudian.
  • Ojo con pensar que la educación lo es todo en los negocios: los corredores de la bolsa de NY eran de origen obrero y no sabían dónde estaba Suiza. Los corredores de la bolsa de Londres eran cockneys que se emborrachaban al mediodía antes de que abriera la bolsa de NY.
  • Un comerciante de éxito en la venta de maderas verdes (maderas cortadas que aún no se han secado) pensaba que estas maderas se llamaban así porque las pintaban de verde.
  • Tony el Gordo hizo 18 millones invirtiendo 300K porque no hizo caso a todos los estudios de la economía que predecían que la guerra de Irak iba a multiplicar el precio del petroleo. Él apostó a que bajaba.
  • La asunción de riesgos antifrágiles, no la educación y ni la investigación organizada y formal, da lugar a la innovación y el crecimiento.

Problemas de agencia

Los problemas de agencias son aquellos ocasionados por un conflicto de intereses entre las personas involucradas en un negocio. Cuando en un empresa nos colocan como responsables de un producto o equipo, el dueño de la empresa o sus representantes están colocando un «agente» para que cuide de sus intereses en su lugar.

Pero lo hacemos bien? Hacemos siempre lo mejor para el producto o tomamos las mejores decisiones en lugar de los accionistas? Si tuviera que poner de mi bolsillo los 30K para desarrollar una nueva funcionalidad (el coste de varios desarrolladores programando unos meses) quizás decidía no hacerla, o sopesarlo mucho más de lo que lo hago ahora. Si no hubiera agente de por medio, si los 30K salieran de mi cuenta bancaria, estoy seguro de que el filtro para aprobar un nuevo desarrollo sería mucho, mucho más duro. Me haría y haría a los demás muchas más preguntas. Realmente vale la pena? Habrá quién pague por la nueva funcionalidad o es solo la idea feliz de quién piensa que va a quedar «cool» tener una nueva aplicación?

Al ver salir cada mes el dinero de mi cartera estaría realmente preocupado por si el equipo está trabajando en esto o están distrayéndose con otras tres prioridades al mismo tiempo y tardando el doble de tiempo (que me va a costar otros 30K). Si tuviera que pagarlo yo, no creo que convocase a 12 personas a una reunión de diseño dos veces por semana en la que solo hablan dos personas el 85% del tiempo (y solo lo hacen para llevarse la contraria).

La mejor forma de defender tu posición

«Algunas veces, la mejor manera de defender una posición, es exponer sus defectos«.

Creo recordar que encontré esta frase en el libro Decisive de Chip & Dan Heath. Cuando tengas que tomar un decisión, pocas habrá que solo tengan ventajas. Incluso si no las ves ahora, todas tienen su desventajas.

Busca esas desventajas, exponlas, explícalas, y si aún así toman la decisión, los que te hayan escuchado sabrán que las tuviste en cuenta y que a pesar de ello valoraste más los pros que los contras.

En caso contrario, si solo tratas de vender la idea explicando lo buena que es, no va a faltar quién te saque los colores a cada pequeño revés y te recuerde que quizás no lo pensaste demasiado.

El mejor banco en tiempos difíciles y el fantasma en el granero

Suele decirse que en épocas difíciles el mejor banco está en el estómago de tu vecino por aquello del hoy por ti, mañana por mí, pero parece que el ama de casa de la antropóloga Elizabeth Colson tenía teorías distintas en The Narrow Corridor. Interesante, cuando menos:

The Ghost in the Granary
In 1972, the anthropologist Elizabeth Colson was in the midst of her fieldwork among the Gwembe Tonga, a people of southern Zambia who had been stateless prior to the conquest of the region by the British (…). She was at a homestead collecting information when a woman entered and asked the resident housewife for grain. Both women were members of the same clan, but they lived quite far apart and only knew each other vaguely. In response to the request the housewife went to her granary and filled the visitor’s basket until it was overflowing and the visitor departed satisfied.
This type of generous sharing of food within clans, kin, or other types of groups is common among many stateless societies. It is interpreted by most anthropologists and many economists as a sign of deep-rooted customs and norms of cooperation and reciprocity. It also has a clear economic logic: today you help somebody from your clan, and tomorrow when you need it, they will help you. This is exactly how Colson initially interpreted this ostentatious generosity.
It was only later, when she observed a young man in the village receiving a disturbing letter from home, that Colson came to understand that the reality was rather different. She recorded in her field notes, “One evening, lights had been seen about his granary and his wives and brother had later found evidence that ghosts had urinated over the grain, an act which Tonga believe ghosts carry out only if sent by a sorcerer.” The likely aim of the sorcerer was to kill the man and his family. He lamented that “his ambition of the previous year—which had led him to work early and late in the large field he had planted—was now bringing him only a harvest of hate.” The same housewife, who was present, immediately grasped what was going on. Colson went on: “She thought someone must have visited his homestead and seen all the granaries, and she asked if he could remember anyone having stood to gaze at them or asking for food or making any comment about all that food.” The housewife concluded:
It is not safe to deny them. You saw me give grain to that woman who came the other day. How could I refuse when she asked me for grain? Perhaps she would do nothing, but I could not tell. The only thing to do is to give.
Not giving risked sorcery and violence. It was fear, fear from retribution and violence that would follow if she broke the norm, not some abstract notion of generosity, that made her give.