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Nuevo número de la revista Proiectus

Ya está en la calle el número 2 de la revista Proiectus, la revista sobre la dirección de proyectos en Canarias. Echadle un vistazo al número número haciendo clic en el enlace que pongo a continuación:

En este número hay profesionales reconocidos en la gestión de proyecto de nivel nacional como Mario Coquillat, José Barato o incluso internacionales como Mike Griffiths. También hay gestores canarios tan conocidos como Iván Tejera, director de la revista, Toni Dorta, Agustín Tapia o Manuel Vara. También yo tengo un artículo llamado ‘Jefe de proyeto ¿y ahora qué?‘ en el que cuento a lo que nos enfrentamos cuando nos acaban de nombrar jefes de proyectos y qué podemos hacer para intentar conseguir mejores resultados.

Todos los artículos están muy bien pero no se pierdan ‘El director de proyectos ágil‘ de José Barato, ‘La velocidad, la botella, las pelotas, la arena … ¿e ITIL?‘ de Agustín Tapia y, por supuesto, tampoco dejen de leer la entrevista del final a Mike Griffiths. Lo que se cuenta ahí nos ahorraría muchas dudas y horas de búsqueda de información en Internet si estamos implantando Scrum.

Reuniones en Scrum

Dentro de la metodología Scrum se establecen una serie de reuniones con nombres algo complicados y duración, asistentes y fechas prefijadas. Les explico en este post el significado de estas reuniones y, sobre todo, cómo pueden ayudarte en tu trabajo:

Reunión de planificación del trabajo

Antes de comenzar el trabajo previsto
para las próximas 2 semanas te reunirás con el cliente (o representante del mismo y con las
personas que éste considere) y definirán qué tareas se realizarán
durante esas dos semanas (si el equipo de trabajo considera que puede hacerlas en ese tiempo) Durante esa reunión el cliente dará toda la información necesaria sobre las tareas escogidas explicándolas al equipo que va a desarrollarlas.
Tener en
cuenta la capacidad de trabajo del equipo durante esta reunión de planificación
permite, entre otras cosas, encajar los periodos de vacaciones o las ausencias de los miembros
del equipo. Es tan sencillo como explicar ‘Dentro
de dos semanas nos comprometemos a entregar solo 3 de estas tareas en lugar de las 5 habituales. Alberto y Pilar tienen vacaciones la próxima
semana
’ Esto no suele suponer un problema ya que el cliente lleva recibiendo entregas del trabajo cada dos semanas de forma consistente.

Reuniones diarias

El equipo de trabajo y el Scrum Master se
reunirán cada día, mejor al inicio de la mañana, durante 15 minutos para
contestar a las siguientes preguntas:
  • ¿Qué se hizo desde la última reunión?
  • ¿Qué se hará desde ahora y hasta la próxima reunión?
  • ¿Qué está impidiendo hacer el trabajo lo mejor posible?

 

Ejerzo
habitualmente de Scrum Master en varios proyectos y a cada una de las reuniones
diarias llevo una hoja impresa con estas tres preguntas donde mantengo
registros de las respuestas del equipo de trabajo. Al final de cada una de
estas hojas he añadido un apartado adicional llamado ‘Tareas para el Scrum
Master’ y en él anoto todas las cosas que el equipo de trabajo necesita para
continuar o qué les está dificultando el trabajo. Anotaciones frecuentes son: ‘Llamar al cliente y pedir lista de usuarios
(¡mañana comenzamos con esa tarea!)
’ o ‘Pedir exportación de la base de datos (necesitamos una copia ya antes de
empezar a modificar datos)
’) Es habitual que me pase el resto de la mañana
intentado resolver los problemas que me han contado a primera hora.

Reunión de demo

Al finalizar cada iteración de dos semanas se concreta una fecha
de reunión con el cliente y se le hace una demostración del trabajo
realizado en esas dos semanas. En esta reunión el representante del cliente, en su función como director del proyecto, revisará
lo que se le está mostrando y dará su visto bueno o no a lo que ha visto.
Para poder cerrar
la funcionalidad es importante que esté completamente terminada y libre de
errores (serán necesarias las pruebas del equipo de trabajo y una validación
completa del cliente). Si no fuese así, se llegaría al final del proyecto según
la gráfica burndown (todas las tareas
estarían a 0 horas de trabajo pendiente) pero el proyecto aún no está
finalizado porque hay funcionalidades incompletas o con errores por corregir.
Estas entregas
periódicas permiten ver al cliente cómo va avanzando su producto, qué se ha estado haciendo durante esas dos semanas y decidir luego, en la reunión de planificación, qué quiere
ver en la siguiente reunión de demo. Esto permite ganar confianza ante el cliente que no pierde de vista a la empresa desarrolladora una vez ha terminado
la toma de requisitos para volverla a ver meses después con un producto ya
completado sobre el que tiene pocas posibilidades de modificación.

Reuniones de retrospectiva

Después de cada iteración de 2 semanas y una vez
realizada la demo al cliente, el Scrum Master y el equipo de trabajo se reúnen
para estudiar los problemas que han podido ocurrir en esas dos semanas, por qué
la demo no salió todo lo bien que debería (o sí) y si se puede hacer algo para
mejorar en la próxima entrega.

 

Es bueno que el equipo de trabajo se sienta libre de expresar lo que considera que han sido
los principales problemas aunque eso te haga subir los colores. Los problemas a
veces están en la ‘zona ciega’ del Scrum Master y la visión en conjunto ayudará a aportar luz al problema.

Formación para profesionales IT

Hace ya mucho que se viene observando que ya no es válido aquello de sacarse una carrera de X, comenzar en alguna empresa siendo becario, luego convertirte en profesional de X y dedicarte a lo mismo hasta tu jubilación. Esos tiempos se acabaron y no creo que vayan a volver de nuevo.

La actual crisis nos ha hecho ver esto de forma aún más clara. Un título es papel mojado si no tiene una clara demanda en el mercado laboral o no va acompañado de una actualización continua o de otros estudios que amplíen los conocimientos que aprendimos en la universidad. Cada vez es más común ver que se soliciten dobles titulaciones, másteres o un segundo idioma ¿Qué hacemos con nuestro viejo título de hace 10 o 15 años en el que comenzamos a estudiar con disquetes de 5¼?
No podemos dormirnos en los laureles y pasarnos una cuarta parte de nuestra vida laboral trabajando, por ejemplo, con Delphi o Visual Basic para que cuando necesitemos un nuevo empleo, descubramos que ya nadie programa en eso. Intentar ponernos al día de lo que ha pasado en nuestro campo en la última década nos puede llevar al menos un par de años y, aún así, no va a ser fácil.
Mientras aquí centramos el debate sobre si en la educación deben haber asignaturas como Religión o Educación para la Ciudadanía en otros países discuten sobre cómo las nuevas tecnologías pueden cambiar la formación tal y como hoy la conocemos. Les hago en este post algunas sugerencias de los sitios web y aplicaciones que a mí me parecen más interesantes y que pueden ayudar a mantenernos actualizados o salir de nuestra zona de confort:

Cursos Masivos Online (MOOC)

Sitios web como edx o Coursera entre otros ofrecen cursos online de Universidades tan prestigiosas como Harvard, MIT o Princeton sobre casi cualquier tema que se nos ocurra. Tendremos acceso a vídeos grabados en las clases de estas universidades e impartidos por algunos de los mejores profesores en su campo, además de hacer los mismos ejercicios y prácticas que hacen los alumnos presenciales de estas universidades. Lo mejor de todo, es gratis.
Udemy, Udacity, Floqq o Khan Academy son otras de las muchas opciones que hay para formarnos. Algunas de pago, otras no, pero podremos encontrar en ellas la posibilidad para aprender sobre materias en las que quizás no tengamos ni una remota posibilidad de encontrar un curso en nuestra pequeña provincia.

Master online en informática por el Georgia Tech

El problema de los cursos MOOC es la acreditación de sus titulaciones. Son online y no hay nadie vigilando que no haces trampa en los exámenes o copias el contenido de las prácticas. Muchos de estos sitios web cuentan con software para la detección de prácticas o exámenes copiados pero no pueden dar una garantía al 100% a los certificados que expiden. Es ahí cuando surgen iniciativas como la del Instituto Tecnológico de Georgia y de Udacity para ofrecer un Master Online in Computer Science, con exámenes supervisados y los mismos estándares del Georgia Tech, por solo una fracción de lo que cuesta un master presencial en esa misma universidad. Es el primero de este tipo, espero que lleguen muchos más. Quizás de universidades españolas.

Aprender inglés

Hace algunos años me comentaba un profesor que para llegar a tener un nivel de inglés que nos permita entender y hacernos entender en ese idioma con cierta comodidad era necesario practicarlo durante unas 2000 o 3000 horas. Horas repartidas entre listening, speaking, reading y writing.
Imaginemos que contratamos un curso que va de septiembre a junio, con clases de 2 horas, 2 veces a la semana, más 2 horas que utilizamos cada semana para hacer los deberes y estudiar por nuestra cuenta. Si hacemos unos pequeños cálculos veremos que a ese ritmo sólo habremos sumado 240 horas de práctica al año. Estudiando así ¿cuántos años necesitaremos para alcanzar esas 2000 o 3000 horas y tener un buen nivel de inglés?
El inglés es cada vez más importante en muchos tipos de trabajo. Toda la información está a solo un par de clics de distancia pero está en inglés y necesitamos, al menos, poder leer de forma rápida para separar la paja del grano cuando buscamos alguna información o para entender lo que nos está diciendo un reconocido experto en uno de esos vídeos TED.
Aquí van un par de recomendaciones:
  • Memrise para practicar nuestro vocabulario.
  • Busuu para enviar nuestros textos a que sean corregidos por nativos mientras tú puedes corregir los ejercicios de otros usuarios en español.
  • Duolingo. El sitio tiene truco, en la misma filosofía que reCAPTCHA, utiliza tus ejercicios de traducción inglés-español, español-inglés para que a medida que crece tu nivel, ayudar a traducir páginas web y otros documentos, comparándolo con las traducciones que han hecho del mismo texto algunos de sus 12.5 millones de usuarios.
¡Espero que les sea de utilidad!

BizKidz Lab

Hace ya algunos meses que mi compañero de trabajo, Antonio Roque, comenzó un proyecto personal para promover el emprendimiento tecnológico entre niños y jóvenes: BizKidz Lab. Desde entonces ha impartido cursos a jóvenes donde aprenden a desarrollar aplicaciones para móviles Android o a hacer juegos con su curso Game Maker.

Está teniendo mucho éxito con estos cursos por lo que pronto comenzará una nueva edición de App Inventor en Canarias7 Formación. También tendrá presencia en el Hack For Good de Las Palmas con dos talleres tecnológicos para niños. Si quieres aprender a hacer aplicaciones móviles o juegos de ordenador, los de BizKidz Lab estarán el sábado 5 de abril, de 10 a 14 horas, para enseñarte. ¡No te lo pierdas!

La cigarra y la hormiga

Cierto verano una cigarra andaba ociosa por el campo cuando descubrió a una pequeña hormiga que corría atareada de acá para allá.

– ¿Qué haces? le preguntó la cigarra.
– La Reina me ha pedido que comience a construir un nuevo hormiguero, contestó la hormiga.
– Pero si ya tienen uno a solo unos metros, inquirió sorprendida la cigarra.
– Sí, dijo la hormiga, pero se nos está quedando pequeño y en invierno, con las lluvias, se moja lo que hemos recolectado.

La cigarra, dispuesta a aprender de sus laboriosas amigas, pensó que era buena idea eso de prepararse para el invierno. Las hojas y ramas con las que construyó su refugio el año pasado se estaban secando y no estaría mal tener un nuevo hogar en el que pasar cómodamente el invierno.

Rápidamente tomó una decisión y se puso a planear el estupendo refugio que iba a construirse. Ahora que tenía tiempo lo construiría con todas las comodidades posibles. Sería la envidia de todo el prado. Incluso desde más allá del seto de cipreses querrían venir a ver su nuevo hogar. Tendría grandes ventanales para que entrase mucha luz y diseñaría un ingenioso sistema de poleas que le evitaría tener que andar entrando y saliendo del granero para dejar lo recogido.

La hormiga en cambio tenía un plan. En agosto construiría la primera estancia que serviría de granero. Así, si este año las lluvias comenzaban pronto, tendría por lo menos algo de hueco extra en el que dejar la recolección. Después planificó el resto del trabajo según su importancia. Si no le daba tiempo a terminarlo todo tendría, por lo menos, construidas las partes más importantes.

Para septiembre excavaría un agujero donde hacer la sala donde dejar las primeras larvas del año. En octubre construiría una estancia adicional para ampliar aún más la capacidad del granero y por último, en noviembre terminaría el trabajo construyendo una última estancia donde poder cultivar hongos.

Mientras, la cigarra andaba preocupada por tener un salón lo suficientemente grande y contar con una estructura enorme para dar cabida a todas las habitaciones, despensas y mecanismos que tenía pensados. Andaba de un lado para otro buscando los materiales que necesitaría para poner en pie los grandes planes que tenía en la cabeza.

Ya en octubre cayeron las primeras lluvias pero la cigarra no tenía siquiera un refugio básico en el que guarecerse. Además, el agua le arruinó algunas de las primeras construcciones que tenía a medio hacer y las tuvo que volver a comenzar. Luego llegó noviembre y el tiempo se puso feo. Fue necesario apurar el trabajo y comenzar a trabajar de sol a sol.

Las primeras lluvias de octubre hicieron pensar a la hormiga que algo podría salir mal y decidió probar si el trabajo hecho les sería útil. Comenzó a llenar con grano el nuevo hormiguero y pronto se dio cuenta que el agujero de entrada era demasiado pequeño para entrar con hojas grandes y que debía elevarlo un poco más si quería evitar que entrase el agua o el barro por él. Fue necesario parar el trabajo para arreglar esto.

El invierno llegó pronto también ese año para la hormiga que se dio cuenta de que no tendría tiempo suficiente para construir la última de las estancias, así que decidió hacer en su lugar una entrada adicional por si una piedra o un enemigo bloqueaba la principal.

A la cigarra, en cambio, el mal tiempo la pilló desprevenida. No sabía muy bien qué estaba terminado y qué no. Lo que se había dado por terminado no había sido usado en todo ese tiempo y ahora no había tiempo para mejorarlo si había que corregir algo. El invierno había llegado y no se podía seguir trabajando.

En su nuevo refugio, bajo las goteras, la cigarra se prometió a sí misma que esto no le volvería a pasar: El año que viene trabajaré el doble de horas que la hormiga, se dijo.