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Archivos por Etiqueta: SCRUM

Número 1 en Amazon: Gestión práctica de proyectos con Scrum

Durante las tardes del jueves y viernes de esta última semana mi libro Gestión practica de proyectos con Scrum alcanzó el número 1 en los libros más vendidos de Amazon.com en la sección de Computadoras, Internet y Medios Digitales. Llegó a alcanzar también el número 2 en la sección Computación e Internet de todos los libros en español.

Las cifras de ventas son muy modestas pero por ejemplo hoy domingo 28 de septiembre, en el momento que escribo estas líneas (las cifras cambian cada hora), el libro llegó a alcanzar la posición 247 del ranking total de libros electrónicos más vendidos de Amazon España. Teniendo en cuenta que en el puesto 98 de la Tienda Kindle está Amin Maalouf y en el 90 el último libro de Almudena Grandes estoy muy contento. Hay obviamente una diferencia muy grande entre estos libros y el mío pero, a veces, solo a veces, las comparaciones no son odiosas (quizás para Almudena sí lo son).

¿Aún no has leído el libro? Está de momento a un precio muy económico en Amazon.com, no te lo pierdas. Tiene 85 páginas de formato bolsillo, es de fácil lectura y se aleja todo lo posible de demasiados tecnicismos ¡Seguro que te gustará!

Nuevo curso Gestión de Servicios TIC

ITProiectus y la SPEGC organizan un nuevo curso de ‘Gestión de servicios TIC en departamentos de desarrollo de software’ en el edificio INCUBE los días 2, 9 y 16 de octubre.

Será un curso compuesto por 5 sesiones de dos horas de duración cada una en las que se tratarán metodologías y marcos de trabajo como PMP por Iván Tejera y Mónica Khiani, ITIL por Agustín Tapia, Kanban por Antonio Dorta y Scrum que será impartida por mí.

Serán sesiones orientadas a la práctica en las que se pondrán ejemplos de uso contando el por qué y para qué de cada técnica además de un pequeño debate al final de cada sesión. Seguro que les resultará interesante.

Tienen toda la información y datos para la inscripción y matrícula, sólo 30€, en la web de Proiectus. Ánimo y a apuntarse.

Gestión basada en el talento vs. Gestión basada en los procesos

Cuando esto de la Informática empezaba hace ya unos cuantos años los proyectos software se gestionaban a base de la dedicación y el talento de los únicos que sabían programar por esa época. Normalmente eran unos matemáticos despistados que sin ningún método desarrollaban un montón de código utilizando sólo su ingenio. Su forma de trabajar no era repetible por otros y, si ellos no estaban, no había quién entendiera lo que allí habían dejado escrito ¿Cuánto iban a terminar en terminar el proyecto? Bueno, en un par de noches más estaría terminado.

En algunas empresas actuales se tiende a utilizar también este modelo. Se quiere que todo el equipo de trabajo esté formado por programadores ninja que saquen el trabajo adelante pase lo pase. No necesitamos ningún proceso a seguir ni ninguna metodología. Solo debemos apartarnos para no molestar. Ellos sabrán lo que hay que hacer. Puede parecer una solución ideal pero tiene algunos inconvenientes: Los programadores así no crecen en los árboles. Podríamos empezar a pagar más y más para atraer el mejor talento pero, aceptémoslo, nuestra empresa no es Google y por mucho que paguemos será imposible atraer todo el talento que necesitamos en nuestros proyectos.

Es también la forma de gestión de algunas start-up: Un equipo de programadores jóvenes y emprendedores capaces de abordar proyectos tecnológicos complejos. Llegarán tan lejos como bueno sea su software pero tendrán un problema para pasar al siguiente nivel repitiendo esos primeros éxitos cuando ellos ya no pueden formar parte del desarrollo de todos sus proyectos.

Todas las empresas de software necesitan poder repetir sus resultados aunque no cuenten siempre con el mismo equipo y escalar luego esa forma de trabajo a toda la organización para ir mejorando poco a poco la calidad de sus proyectos. Esto no es posible solo con la gestión del talento, necesitamos también utilizar procesos que nos ayuden a estabilizar la producción y obtener buenos resultados con todos los equipos de trabajo. Existen muchos procesos para la industria del desarrollo de software: CMMI, RUP, Extreme Programming, Scrum y otros métodos ágiles ¿Cuál es el tuyo?

¿Estás usando Scrum?

Veo a menudo en la llamada ‘comunidad Ágil’ demasiada discusión sobre si se está usando Scrum o si lo que estás haciendo puede llamarse Scrum o no en lugar de centrarse en si se está entregando trabajo con frecuencia y si este trabajo es lo que el cliente necesita. Esto es lo realmente importante, el proceso que se siga para lograrlo es secundario.

Es una especie de fundamentalismo que afecta a unos pocos que han aprendido un Scrum ‘único y verdadero’ y ellos deciden lo que está bien o está mal. Lo implementan de una manera poco flexible pretendiendo que de un plumazo toda la organización cambie su forma de trabajar. Ante cualquier queja contestarán: ‘Debe ser que no lo estás haciendo bien. En Ericsson y Spotify funciona perfectamente‘.

Hay otro tipo de implementador de Scrum, el llamado pragmático. Es el que, conociendo aún poco de Scrum, usa sólo algunos de los métodos porque considera que los otros son demasiado difíciles de implementar o que hay mejores formas de hacer esa parte en concreto. Es como ir a una clase de kárate y después de la primera lección decirle al instructor ‘Bueno, todo esto está muy bien, pero creo que puedo simplificarlo un poco para hacerlo mejor‘.

No hay nada de malo en adaptar Scrum a las necesidades de tu proyecto, de hecho es necesario y a veces quizás imprescindible. Comenzar con Scrum siguiendo al pie de la letra el libro también es importante. Aprender del patrón ideal o común a muchos proyectos para luego flexibilizarlo y adaptarlo a tus características es bueno si se mantienen de fondo los principios ágiles. Haz lo que funcione para ti o tu empresa pero mantente en ello y mejóralo con el tiempo.

Referencias: Pragmatism, Fundamentalism and Transformation – the Three Modes of Scrum

Trello, la gráfica burndown y Google Calendar

Probablemente sea siempre mejor un tablero físico, en una pizarra o pared de corcho, que un tablero Kanban virtual en la pantalla de nuestro ordenador pero es indudable que llevar este seguimiento en nuestro PC o portátil también tiene sus ventajas: mantener estadísticas automatizadas, guardar el historial de nuestro progreso y los cambios que hemos hecho almacenando los datos en la nube para que nosotros o nuestro cliente podamos ver el estado del proyecto desde su casa u oficina.

Hay muchos de estos tableros virtuales como KanbanFlow, Rally, Jira + Greenhopper o Pomodoro Daisuki, con más o menos ventajas o más o menos costosas pero hoy quería comentar sólo sobre una en partícular: Trello, del conocido blogger Joel Spolsky, un aplicación web gratuita para llevar los tableros Kanban de nuestros proyectos.

Utilizo Trello con cierta frecuencia por un par de proyectos, uno profesional y otro personal para el aprendizaje de idiomas. Permite llevar adelante cualquier tipo de proyecto, no sirve sólo para proyectos de desarrollo de software. Al crear un nuevo tablero aparecerán las tres columnas habituales (To Do, Doing y Done) pero aquí son tratadas como simples listas y a las que puedes cambiarle el nombre a lo que mejor se ajuste a tu proyecto, por ejemplo: Pendiente, En desarrollo, Revisado, Pre-explotación y Producción.
Una vez creadas las listas para tu proyecto comenzarás a crear las tareas que van en ellas priorizándolas o cambiándola de columna con solo mover una encima de la otra o arrastrándolas a las columnas de al lado. También puedes invitar a otros usuarios de Gmail a formar parte del proyecto y asignarles tareas directamente. Estos usuarios serán notificados por email cada vez que alguien escriba un comentario a la tarea o la cambie de estado. Hay más funcionalidades interesantes para las tarjetas con tareas: añadir comentarios, imágenes o archivos adjuntos para cada tarea, mantener una checklist de comprobaciones con cada una de ellas o etiquetarlas individualmente con un color y nombre diferente por tipo de tarea. 
Puedes incluso ponerles una fecha de finalización a cada tarjeta colocada en el tablero, cambiando de color según se acerca la fatídica fecha. También, si activas la extensión para el calendario de Google, todas estas fechas aparecerán automáticamente en tu agenda para que las tengas siempre presentes (para activar esta función en tu calendario de Google echa un ojo a esta página de ayuda de Trello)
Pero lo que más me atrajo de Trello (además de ser gratuito) no son solo sus propias funcionalidades sino la posibilidad de mantener una gráfica burndown de forma automática con una aplicación externa: Burndown for Trello. Se trata de una web que, conectándose a la API proporcionada por Trello obtiene todos los datos y estadísticas de este tablero a medida que mueves las tarjetas de columna calculándote automáticamente esta gráfica:
y estas estadísticas:
Se muestran el total de tarjetas, cuantas quedan por hacer, qué porcentaje del total se ha hecho, cuantas horas estimadas quedan de trabajo por delante, en cuantos días se calcula que se hará todo el trabajo y en qué fecha, también estimada, estará completado el trabajo si seguimos avanzando a este ritmo ¡Espero que te sea útil!

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