Se suele decir que lo que hace falta para que un proyecto sea exitoso es:

  1. Que se haga en el tiempo estimado.
  2. Que se haga dentro del presupuesto calculado.

Pero, aunque normalmente no se hable de él, hay un tercer requisito para poder declarar un proyecto como exitoso:

  1. Existe una relación cordial y colaborativa entre el director o directora de proyecto y el proveedor.

Si el director de proyecto, el que acepta tus entregables, no te puede ni ver después de acabado el proyecto, no existe posibilidad de que te contrate de nuevo para los siguientes trabajos.

Si has quemado al proveedor, si le has sacado hasta la última peseta, tendrás unas mejores cifras, pero no cuentes con ellos para el próximo proyecto. Perderás un colaborador para el futuro. No hay más juego que dar, no cuentes con sus expertos. Tendrás que recurrir a ese otro proveedor, el que nadie quiere, el que resulta muy barato en el precio/hora, pero que a la larga sale mucho más caro en incumpliminetos, retrasos y fallos.

El trabajo, como casi todo, se basa en relaciones a largo plazo. De nada te vale ganarle una batalla o una discusión al cliente si se termina estropeando la relación. No te va a llamar para el próximo proyecto. No te va a aceptar la próxima propuesta por buena que sea, por poco que cobres.

Es a la larga cuando se gana. Los primeros proyectos, esos donde estás aprendiendo, donde vas mejorando poco a poco, en esos lo pasarás mal. Cuando lleves 10 o 20 proyectos, clientes, proveedores y colaboradores es cuando vas a poder respirar algo mejor.