Sí, me temo que he perdido demasiado el tiempo a lo largo de mi vida. Empiezo a tener la sospecha, probablemente muy fundada, de que he perdido excesivo tiempo en lo que luego resultaron ser de poca utilidad (o simplemente y llanamente tonterías) para el entorno profesional. Al menos en su versión extendida 😀
Primero me pasó con los patrones de diseño. Leía todo sobre ellos. Cuando descubrí en la Universidad el libro de The Gang of Four sobre patrones a usar en la programación, quería usarlos todos, demostrar que los conocía, que todo el mundo viera lo brillantemente diseñada que estaban mis aplicaciones.
Los usaba fueran útiles o no, fueran necesarios o no, y lo que es peor, tanto si los entendía como si no. Se trataba de incluir el máximo número posible para demostrar solvencia y criterio.
Afortunadamente, esto se me pasó con el tiempo, y entendí muy bien lo que había pasado cuando años después leí sobre los millones de dólares empleados por las empresas en refactorizar su base código para eliminar diseños confusos e innecesariamente complejos que solo hacían más difícil que la gente supiera qué diablos prentendía hacer aquello.
Me ha pasado también con otras cosas, la reflexión en el código o los algorimos de ordenación, pero fue lo mismo con Agile y con Scrum.
Agile ha sido una gran ayuda profesional. No creo que nada me haya ayudado tanto en mis proyectos como la agilidad, pero me temo que me habría bastado con saber 4 o 5 principios y valores básico y luego tratar de ponerlo en práctica. Eso habría sido suficiente.
Sin embargo, el resto, todo lo que rodeó a eso, las ceremonias, las preguntas en las dailies, las discusiones si mencionabas la palabra «proyecto», si eras Agile de pura cepa y 5 jotas o no porque habías escrito la tarea a realizar en castellano simple y llano y no habías escrito una historia de usuario con el formato Connextra (Como usuario x, quiero la app hay y, de forma que obtenga z).
Más me habría valido aplicar el principio de Pareto, dedicar un tiempo a aprender las bases de la nueva moda del momento, y luego aprovechar el resto del tiempo a cosas más importantes.
