Cuando tenemos que tomar un decisión y, o no nos terminamos por decidir, o tomamos la decisión incorrecta, estos son probablemente los 4 villanos que pueden haber intervenido:
1. Limitamos incorrectamente las opciones que tenemos. Mejor pensar, ¿puedo hacer esto Y también aquello? No limitarlo a opciones binarias: ¿debo ir a la fiesta o no? (puedes ir 30 minutos o puedes hacer otra cosa en lugar de ir a la fiesta). Si tienes que decidirte entre un equipo de música u otro, escoge el estereo más barato y la diferencia la compras en CDs para escuchar con el estereo (coste de oportunidad).
2. Sesgo de confirmación: buscamos información que apoye lo que ya opinamos (y descartamos aquella que no apoya lo que ya hemos decidido de antemano).
3. Pensamiento de corto plazo: ¿qué haría mi sucesor si me sustituyera? ¿Cierro el proyecto que está drenando recursos de la empresa? No lo haces porque llevas mucho invertido en él, pero si te sustituyen, tu sustituto ni pestañearía en darle carpetazo.
4. Tener mucha fé en tus predicciones. Estimas que ganarás un 20%, seguro que sí, y apuestas hasta la camisa a tus cálculos. Pero un baño de realidad puede dejarte frio luego.
Referencias: Libro Decisive de Chip and Dan Heath.
