Según los economistas, la pobreza y la prosperidad son como dos imanes. Si estás cerca de uno de esos imanes, te atrae hacia él.
Si eres pobre pero te dan un buen empleo, te separas un poco, pero a poco que te rompas una pierna y tengas que pagar el seguro médico, o tengas que endeudarte para comprar un coche, vuelves rápido a la mala situación (el imán de la pobreza te atrae de nuevo). Es difícil despegarse de esa atracción y moverse hacia el campo del otro imán al otro extremo, el de la prosperidad.
Se demostró en Bangladesh con gente de extrema pobreza a la que se les dio una vaca a cada familia seleccionada en el estudio y se les dijo que no la vendieran o se la comieran en unos dos años. Su economía mejoró por un tiempo, pero al poco volvieron a su nivel de pobreza anterior.
En cambio en el lado del imán de la prosperidad, todo te ayuda a mantenerte próspero. Tienes un buen trabajo, y por tanto experiencia en alto nivel, o dinero para pagar títulos y certificados. Si lo pierdes, tienes más posibilidad de conseguir algo similar, y volver a tu nivel de vida anterior. Tienes contactos y amigos en puestos de responsabilidad que pueden ayudarte. Además tienes posiblemente más ahorros ya que has estado ganando más y así no tener que endeudarte hasta las cejas con cada crisis. Si caes en el paro, puedes pasar el bache, invertir en un máster o llamar a tus contactos en puestos de gestión. Hay un abanico de posibilidades que pueden ayudarte.
Con esa ayuda y un poco de suerte, el imán de la prosperidad volverá a atraerte hacia él.
