La ley de Gall nos dice que: “Un sistema complejo que funciona se encuentra de manera invariable como el resultado de un sistema simple que funcionaba. La proposición inversa también parece correcta: Un sistema complejo diseñado desde cero no funciona y no se conseguirá hacerlo funcionar. Tienes que empezar de nuevo con un sistema simple que funcione”.

Por esto, los grandes proyectos que parte de cero con un gran presupuesto y que están años construyéndose, fallan estrepitosamente. No han validado sus suposiciones con los usuarios, no saben si son válidas o no, pero siguen construyendo sobre esas ideas hasta que después de miles de euros gastados, se abre al público y nadie lo usa o te dejan comentarios negativos.

Es mejor construir un sistema sencillo que te permita validar tu propuesta, dejar que lo prueben, y mejorar luego con lo aprendido. Seguir construyendo a partir de ahí con lo que te demanden ahora y no con el plan predeterminado que alguien pensó un par de años atrás.

Si con tu pequeño proyecto inicial no consigues despertar interés, cambia el enfoque y haz alguna otra prueba. Si aún así no consigues que prenda la llama, quizás sea mejor destinar el presupuesto a otro producto de tu porfolio (evita seguir profundizando aún más en los costos hundidos, y ten cuenta el coste de oportunidad de trabajar en otro proyecto que sí dé sus réditos).


Referencias: