Creo que era el libro Factfulness de Hans Rosling el que mencionaba un experimento en una zona de agricultores. Se les pasó tests de inteligencia cuando acababan de recoger sus cosechas y sus resultados eran altos cuando tenían dinero en sus manos y todo iba bien.

Casi un año después, justo antes de recoger las cosechas, y cuando ya habían agotado sus recursos, se les volvió a hacer el test. Su CI era significativamente más bajo. El estrés hacía que no pudieran pensar con claridad y tomaran decisiones equivocadas. Muchos recurrían a créditos de usura para intentar llegar al siguiente cobro, pero esos préstamos les mantenían irremediablemente enganchados a deudas eternas.

A todos nos pasa esto en reuniones en la que se nos comunica una urgencia y se nos apremia a tomar una decisión. Si además tenemos que negociar y expresar nuestras ideas en un idioma como el inglés, que no es nuestra lengua materna, aún podemos parecer un poco más tontos (de hecho, en ese momento o durante esos días, somos en realidad algo menos inteligentes).

Evita tomar decisiones en caliente. Discute luego con el equipo los pros y los contras. No te comprometas a soluciones drásticas por querer parecer enérgico, porque te dejarán enganchado a una deuda (quizás técnica) interminable.