El psicólo David Premack propuso en 11965 que iniciaras las tareas del día o de tu proyecto con las actividades menos preferidas o las que menos te motivan. Ya se sabe por esta frase atribuida a Mark Twain: «Si tu trabajo es comerte un sapo, que sea lo primero que hagas en la mañana. Si tienes que comerte dos sapos, empieza por el más grande».

Lo que dice la teoría es que inicias el ciclo (la mañana, la tarde, la semana) con las tareas más pesadas o desagradables, y para el final de la jornada te «premias» con las que te resulten más interesantes o ligeras.

Te aseguras así de que lo importante, lo difícil, lo que todos dejamos siempre para después está ya hecho. El resto será ya cuesta abajo. Incluso te permite comprobar que, si la tarea era más difícil de lo esperado, tienes todavía margen para reaccionar.

Todos sabemos que no es lo mismo acabar un viernes por la tarde cumpliendo a toda prisa eso que tan poco nos gusta hacer, que terminar con las tareas sencillas y que nos dan un respiro para poder empezar el fin de semana con algo más de resuello. Ea, valor y a por el sapo.