Todos sabemos que muchos contratistas son impredecibles: no empiezan el trabajo el día indicado, tampoco esa semana ni ese mes, trabajan de forma chapucera o tienen malas formas cuando se les menciona que algo no se hizo de forma correcta.

El Libro MBA Personal menciona el ejemplo de una pequeña empresa de reformas de Aaron y Pat en la que su secreto está en la «capacidad de predecir». Todos los trabajos que hacen son de alta calidad, respetan las fechas y son agradables en el trato.

Ni que decir tiene que, como consecuencia, les llueven los pedidos y los clientes hacen cola por sus servicios, lo que es un logro bastante grande en un sector en el que hay mucho intrusismo. Conseguir eso donde abundan los profesionales que se ofertan a un precio muy bajo, si lo comparamos con los de las empresas que tratan de dar calidad, es una señal fuerte de haber hecho las cosas bien.

Lo que funciona en el mercado «blando» de la construcción también es válido para casi cualquier otro sector: trabaja, trabaja bien, cumple con lo que se te ha pedido sin regatear en el tiempo dedicado o los materiales, y con un poco de suerte el boca a boca hará el resto. Solo tienes que ser constante y dejar que el tiempo te caiga encima, poco a poco, y sin desesperar (aunque podemos intuir lo difícil que es esto).